Una yerba que se presenta sola. Su llamativa apariencia es solo el comienzo: dos años de estacionalidad natural le dan un sabor intenso y profundo, con notas suaves que solo el tiempo puede ofrecer.
La llamamos Centenaria debido a los 100 años en el que el Instituto Pascual Gentilini estuvo presente en la vida de miles de jóvenes, formándolos con paciencia y dedicación.